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miércoles, 30 de julio de 2008

Agustín Edwards Eastman y la CIA

El propietario de El Mercurio supo sacar ventajas de EEUU en favor de su empresa, para variar en crisis también cuando asumió Salvador Allende -por mala gestión endémica. O sea, mató dos pájaros de un tiro: entre 1970 y 1973 convenció a la administración Nixon para intervenir en Chile y obtuvo de la CIA un millón 965 mil dólares, unos 8,5 millones de dólares de hoy.

Un nuevo libro publicado este mes en Estados Unidos aporta -30 años después- el dato de 300 mil dólares "perdidos" de los casi dos millones que El Mercurio recibió directamente de la CIA. Además, documenta otros cien mil de cantidades mayores todavía no determinadas provenientes de corporaciones que colaboraron con la agencia, como International Telegraph and Telephone, ITT.

Los esfuerzos de Edwards por entusiasmar a EEUU para impedir que Allende asumiera el mando de la nación el 3 de noviembre de 1970, y luego para derrocarlo, una vez instalado en la Presidencia, absorben el capítulo "The El Mercurio File" del libro "The Pinochet File", publicado este mes en el país del norte, contribución del académico Peter Kornbluh por desenmascarar las intrigas y conspiraciones secretas de Nixon en Chile y América Latina.

LA CLAVE DEL INTERES EDWARDS

Según Seymour Hersh, en su libro "El Precio del Poder", un día antes de elegido Allende el embajador Edward Korry cablegrafió desde Santiago que Edwards le dijo "haber invertido todo sus ganancias de años en nuevas industrias y modernización que se estropearían si Allende ganara". Korry apostaba a que al día siguiente vencería Jorge Alessandri, pero ganó la Unidad Popular con el 36,3 por ciento. Días después, Edwards llamó al jefe local de la CIA en Santiago, Henry Hecksher, para obtener una reunión más privada con Korry, fuera de la embajada. Korry evoca: "...quiso hacerme sólo una pregunta: `Militarmente, ¿hará algo el gobierno de EEUU -directa o indirectamente?'". Hacer algo militar directamente significa invasión. Korry dice hoy que "mi respuesta fue ¡No!".

Para que sus lectores estadounidenses visualicen mejor a Edwards, por esos años uno de los más ricos de Chile -con negocios bancarios, seguros, bebidas y una larga lista de empresas-, grandes medios de comunicación entre la media docena de corporaciones que controlan la prensa de EEUU, con presencia en Australia e Inglaterra.

Con la desclasificación de miles de archivos secretos de la CIA y de la Casa Blanca ahora existe un valioso banco de datos para comprender mejor cómo el dueño del pretendido émulo latinoamericano del The New York Times colaboró en fomentar el Golpe.

ABLANDANDO A NIXON


Edwards voló a Estados Unidos en cuanto ganó Allende -su hermana Sonia (izquierdista) quedó a cargo del diario- para dedicarse al lobby en la Casa Blanca. En sus memorias "Años de la Casa Blanca", Henry Kissinger anotó que fue frecuentado por Edwards y Donald Kendall, presidente de Pepsi Co., amigo del chileno y uno de los más íntimos de Nixon, además de generoso contribuyente de sus campañas.

El 14 de septiembre, Kendall visitó a Nixon para relatarle sus conversaciones con Edwards. Kissinger, entonces consejero de seguridad nacional, y John Mitchell, fiscal general, desayunaron con Edwards y Kendall al día siguiente, a instancias de Nixon, para escuchar sus propuestas ante la amenaza que significaba Allende. Kissinger llamó también al director de la CIA, Richard Helms, para que escuchara "la visión de Edwards" sobre Allende. Se encontraron en un hotel de Washington.

Lo que Edwards le dijo al director de la CIA fue "top secret" durante 30 años. Pero ahora, desclasificado el memorándum CIA "Discusión sobre la Situación Política chilena", el nombre de Edwards aparece tachado, aunque el texto deja claro que no pudo tratarse más que de una reunión Helms-Edwards por las alusiones al cónclave con Kissinger, asegura Kornbluh. El memorándum revela que Edwards promovió operaciones encubiertas estadounidenses orientadas a un golpe militar para detener a Allende antes de asumir la presidencia.

El memorándum registra que el chileno informó porqué Alessandri perdió la elección y "la posibilidad de una solución constitucional" -esquema inicial de la embajada de EEUU- mediante sobornos CIA a diputados chilenos que proclamarían a Alessandri, el segundo, en lugar de Allende, el ganador, posibilidad permitida por la Constitución de 1925 y factor desencadenante del asesinato del comandante en jefe del Ejército, general René Schneider. Alessandri renunciaría, habría nuevas elecciones y ganaría el democristiano Eduardo Frei Montalva, presidente saliente pero habilitado legalmente porque no sería una "re-elección".

El memorándum también registró probables riesgos de las "tesis edwardianas":

1. Si el esquema no funcionaba, ¿entonces, que? ...

2. Algunos diputados podrían actuar demasiado rápido o anunciar prematuramente su intención, gatillando "manifestaciones callejeras de los comunistas".

3. El general jubilado Roberto Viaux, cabecilla del intento de golpe de octubre de 1969 (contra Frei) [hay otro nombre tachado] o "algún otro prospecto" podría intentar un golpe y abortar cualquier esfuerzo por otro en serio.

El memo CIA registró también que Helms/Edwards consideraron otras opciones en el "Cronograma para una posible acción militar". Así se gestó la reunión de 15 minutos en la Oficina Oval, la tarde del 15 de septiembre, en que Nixon emitió su ahora célebre orden para fomentar la acción militar que impediría a Allende llegar a La Moneda, registrada para la historia en los garabatos manuscritos de las notas de Helms: "¡Quizás, 1 en 10 oportunidades, pero hay que salvar a Chile!... No importan los riesgos involucrados... US $10.000.000 disponibles, y más si es necesario. Trabajo a tiempo completo -con nuestros mejores hombres. Hacer chillar la economía". Años después, cuando testificó bajo juramento ante el Comité investigador del senador Church, Helms declaró: "Tengo la impresión que el Presidente llamó a esta reunión, en que yo escribí mis notas a mano, debido a la presencia de Edwards en Washington y eso... Edwards estuvo informándonos sobre las condiciones en Chile".

FINANCIANDO EL MERCURIO

Tres días después de instalado Allende en La Moneda, Nixon emplazó -6 de noviembre- a su Consejo de Seguridad Nacional a discutir una mejor estrategia para herirlo. ¡"Derróquelo!", recomendó su secretario de Estado, William Rogers. Kissinger presentó cinco puntos diseñados por la CIA para desestabilizar la capacidad de Allende de gobernar. El número 4 se titula "Asistencia a ciertos periódicos usando a los medios de comunicación de Chile capaces de criticar al gobierno de Allende".

La ayuda a los medios de comunicación del grupo Edwards empezó antes que asumiera Allende. Una tarde de septiembre de 1970 altos funcionarios de la Administración Nixon cabildeaban en secreto ante las compañías estadounidenses y las instituciones financieras "para hacer chillar la economía de Chile", según las instrucciones del Presidente. El embajador Korry intercedió ante uno de los acreedores norteamericanos de El Mercurio, First NCB, para que fuera indulgente con las deudas de Edwards. "He hablado de nuevo [a] aquí con el gerente de First NCB", informó Korry en un mensaje Top Secret/Eyes Only del 25 de septiembre. "¿Por qué están poniendo a El Mercurio contra la pared? Le dije que no me gustaría informar a la Casa Blanca de esta acción extraña que podría tener sólo el efecto de amordazar a la única voz libre de Chile". Korry aseguró que el gerente "cambiaría rápidamente su melodía con El Mercurio".

Para variar, El Mercurio estaba en dificultades financieras con sus acreedores. Las instrucciones de Nixon de "hacer chillar la economía" (15/9/70) y de un asedio invisible contra las transacciones económicas bilaterales y multilaterales en Chile también afectaban la salud financiera de los grandes negocios. La fortaleza del sindicato izquierdista del diario y el recorte del flujo de publicidad del gobierno -a consecuencia de una ley aprobada por un Congreso controlado por la oposición- inspiraron a Edwards para "denunciar" inexistentes intentos de cerrar deliberadamente los medios de comunicación de oposición. La libertad de prensa fue entonces el tema número uno en los ataques de la propaganda de la administración de Nixon contra Allende.

A comienzos de septiembre de 1971, un emisario de El Mercurio se acercó a la estación de la CIA -al parecer en Santiago- a pedir fondos. El día 8, la CIA pidió un millón de dólares al Comité de los 40 -la agrupación secreta de altos funcionarios liderada por Kissinger para vigilar las "operaciones encubiertas". El Mercurio podría así sobrevivir uno o dos años. La CIA aseguró que "sin ese apoyo financiero el diario cerraría antes de fin de mes, aunque este cierre sería por razones económicas". También afirmaba que "no hay ninguna duda que estos problemas financieros han estado inspirados políticamente".

"SUBIENDOSE POR EL CHORRO..."

Las demanda de la CIA encendieron un debate interno en la cerrada fábrica de la política estadounidense. Otro papel presentado a Kissinger como "Secret/Sensitive/Eyes Only", ahora desclasificado, propuso dos "opciones básicas":

1: Proporcionar urgentes 700 mil dólares iniciales a El Mercurio "para asegurarle el papel", fabricado entonces por La Papelera del grupo Matte y Jorge Alessandri y falsamente amenazado por Allende y "las obstrucciones obreras".

2: Cerrar El Mercurio (unilateralmente) y aullar al máximo por la libertad de la prensa, con "denuncias" a nivel mundial contra "el régimen marxista".

Para la CIA, la segunda opción era muy arriesgada porque "Allende podría demostrar que el cierre se producía por la ineptitud financiera de El Mercurio", o sea, la vieja historia de mala gestión Edwards. El jefe de la estación CIA y el embajador Korry votaron porque se diera plata, mientras otros burócratas creían que un millón de dólares era "un precio muy alto por tan poco tiempo de sobrevivencia" porque nunca pusieron en duda el cuento de que Allende iba a cortar el papel.

El Mercurio, efectivamente, dejó de salir un par de días, alegando "falta de papel", pero por su propia decisión. Entonces pareció una maniobra más en la campaña internacional CIA en favor de "la libertad de prensa", cuando el entonces monopolio del papel -Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones- lo detentaban Eleodoro Matte Ossa y Jorge Alessandri Rodríguez, ambos allegados y "protectores" de Edwards. Cualquier día "La Papelera", o la CMPC, amanece como dueña de El Mercurio por la deuda sempiterna de su diario favorito.

El gobierno de Allende nunca tuvo nada que ver con la CMPC, que siempre fue privada, aunque abusó de su posición monopólica protegida o tolerada por todos los gobiernos, incluso el de la UP (ver anexo sobre Allende y la libertad de expresión en www.elperiodista.cl). Pero hoy los papeles ex secretos hacen vislumbrar una segunda intención de Edwards en la movida de la auto clausura: ablandar y presionar a EEUU para que soltara más dinero. La sabia técnica de "dos pájaros de un tiro".

Los documentos muestran que Nixon autorizó personalmente los primeros fondos encubiertos por 700 mil dólares, el 14 de septiembre de 1971. Kissinger le dijo a Helms que el Presidente estaba dispuesto a más, con tal de "sostener el periódico".

La fuerza de la decisión presidencial estimuló a Helms a autorizar a la División CIA Hemisferio Occidental a "exceder los 700 mil, incluso por encima del millón de dólares, para garantizar el almacenamiento de papel supuestamente escaso.

En otra decisión, al parecer, guardada confidencialmente por los investigadores del Senado en 1974-75 y tachada cuando la CIA y el Consejo de Seguridad Nacional (NSC) la desclasificaron, Kissinger aceptó personalmente una entrega adicional por 300 mil dólares.

Tanto dinero no era suficiente para saciar la voracidad del diario de Edwards. En abril de 1972, la CIA pidió otro "adicional" de 965 mil con el argumento mendaz de que Allende seguía amenazando el flujo de papel, cuando el problema real era la insolvencia financiera de la empresa. Otro memorando "top secret" informó a Kissinger que se trataba de "un préstamo" para cubrir el déficit mensual de la publicación hasta marzo de 1973 y "mantener un fondo de contingencia para [tachado], emergencias como requisitos del crédito, nuevos impuestos y otras deudas bancarias que podrían conocerse a corto plazo".

Según los argumentos CIA, ese dinero era "esencial" para que El Mercurio favoreciera a los candidatos de oposición respaldados por la agencia en las elecciones legislativas de marzo de 1973, donde Allende obtuvo más del 40 por ciento del apoyo popular.

Un memorando de conversación, del 15 de mayo de 1972, entre el CIA Jonathan Hanke y el ITT Hal Hendrix, da cuenta de un depósito por 100 mil dólares a favor de Edwards. "(Hendrix) me dijo que el dinero para el grupo Edwards pasó por una cuenta suiza", informó Hanke a sus superiores. Los agentes de la CIA lo escribían todo.

RECUADRO

Hitos del "Proyecto Mercurio"

" Edwards comenzó a cabildear "preventivamente" en EEUU antes que Allende fuera elegido -el 4 de septiembre de 1970- como jefe de Estado. Abogó por una intervención estadounidense agresiva. En marzo de 1970 le dijo al magnate David Rockefeller que "los Estados Unidos deben prevenir la elección de Allende", según su autobiografía publicada en 2002.

" Antes que Allende asumiera -el 3 de noviembre de 1970- discutió con la CIA "el cronograma para una posible acción militar" que impidiera la asunción.

" El gobierno de Nixon autorizó casi dos millones de dólares para fortalecer a El Mercurio, una suma estratosférica en el mercado negro de la época.

" Un cable secreto de la CIA de mediados de 1973 identifica a El Mercurio como "el partidario más ferviente de la oposición" de una intervención militar para deponer a Allende.


domingo, 11 de mayo de 2008

Ya no son los mismos

Una dura prueba es la que están viviendo en estos días quienes por años han enarbolado la bandera de la libertad de prensa y, sin embargo, hoy se aterran con las consecuencias que podría tener la reciente sentencia del Tribunal del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (CIADI) que favoreció a los propietarios del diario Clarín, Víctor Pey y la Fundación Presidente Allende.


Una “prueba de blancura” que obliga a quienes se han quejado de las nefastas consecuencias del duopolio. Sin ir más lejos, la misma Presidenta de la República , quien en una conversación informal sostenida en la antesala de la Unidad de Tratamiento Intensivos del Hospital Clínico de la Universidad Católica , donde agonizaba entonces el político y Premio Nacional de Literatura 2002, Volodia Teitelboim, se quejaba de lo que denominó “el cerco comunicacional”.
Con desazón les comentaba al Presidente del Partido Comunista y al Secretario General de la colectividad, entre otros, la frustración que la embargaba ante la imposibilidad de que las verdaderas obras y adelantos de su gobierno no tuvieran cobertura periodística por parte de La Tercera ni El Mercurio pero sí, en cambio, la recibieran las noticias relativas a escándalos por faltas a la probidad o a hechos delictuales.
Esta periodista le preguntó entonces a la mandataria, por qué era el Estado uno de los principales avisadores de El Mercurio, especialmente, si recibía, a su juicio, un trato tan injusto; que por qué no enviaba una orden a los ministerios para que a través del avisaje dieran preferencia a otros medios de comunicación, que no fueran parte del denominado “duopolio”, por ejemplo a Radio Universidad de Chile, la radio que piensa y que tan caro le ha costado su pensamiento crítico e independiente.
Para sorpresa de los presentes, la Presidenta dijo entonces que ya lo había hecho pero que su orden era desoída. Se produjo entonces, un breve momento de perplejidad y silencio.

La clara manifestación de la voluntad expresada primero por Víctor Pey y luego, por la Fundación Presidente Allende de revivir el mítico diario Clarín, en el caso de contar con los recursos provenientes de un fallo favorable, abre la esperanza de romper este “cerco comunicacional” que tan descorazonada tiene a la Mandataria.
Por cierto que este nuevo medio de comunicación no sería obsecuente a las directrices estatales, menos aún si, como lo manifestara el mismo Pey hace apenas una semana, el Clarín del siglo XXI seguiría, “firme junto al pueblo”, como rezaba bajo el título del tabloide.
Pero quienes están comprometidos verdaderamente con los valores de la democracia no podrían sino estar contentos con la posibilidad de abrir una nueva ventana para que entre aire fresco a través de una prensa independiente, que tan golpeada ha sido por esta Transición que prometía alegría y diversidad de colores, como los del arcoiris, y que nos ha condenado al blanco y negro.

Y es que la palabra es más fuerte que un fusil. Así lo recordaba esta semana la escritora nicaragüense Gioconda Belli en visita a nuestro país, una revolucionaria sandinista que vivió el rigor y las consecuencias de esa lucha en contra de la dictadura de Somoza, y que hoy, tiene a sus libros como bayonetas que se introducen en las mentes de sus lectores con la idea de cambiar el mundo.
El mismo imperativo ético que tenemos los periodistas, de entender, primero y luego cambiar el mundo.


El gobierno anunció que apelará al fallo y que busca sea declarado nulo…Quizás tienen miedo, de qué otra manera comprender la actitud de esos luchadores de entonces y que hoy, ya no son los mismos.

domingo, 20 de enero de 2008

La última entrevista de Patricia Verdugo


“El periodismo que me enseñaron no me dejó escapatoria”
“La gran periodista Patricia Verdugo murió el domingo pasado, 13 de enero, a las diez y media de la noche, en el Hospital Clínico de la Universidad Católica. Su último y sencillo orgullo fue saber que podía “mirar a los hijos a los ojos, cuando la pregunta es: mamá, papá, ¿qué hiciste tú en ese tiempo? Mirarlos a los ojos”.
Estaba sentada en la terraza, junto a una mesa redonda con mantel blanco, vasos de agua, papeles, periódicos. En la puerta debe estar todavía un letrero que dice Casa Mater y "Bienvenido al territorio libre de mi casa".
Con una voz sedada y sedante, sonrió: "Espero que pueda hacerla bien". Se refería a esta entrevista.
Tenía 60 años recién cumplidos, era un ícono del periodismo chileno y había tenido una vida de novela. "Todo puede cambiar dijo , los maridos, los países, las casas, pero los hijos son para siempre". Dos de sus hijos murieron, muy pequeños, y Felipe fue encargado desde el principio al ángel de la guarda. "Cuando volví de la clínica me quedé mirando a Felipe para ver que respirara... Y entonces decidí: yo no puedo controlar nada de la vida, no puedo ni siquiera retener la vida de mis hijos, y por tanto, Señor, cuídalo, ángel de la guarda, cuídalo. Y que sea lo que tenga que ser. De ahí en adelante ¡son tan libres! que no se le ocurrió nada mejor a Felipe, y después a Diego, ¡que correr en motocross! Pero la libertad es clave, amarlos libremente. Y eso parte con ama a los demás como a ti mismo "
De los preceptos cristianos, ¿ese es el que más te impresiona?
No. La palabra más importante es "hágase Tu voluntad". Para entregarte, para confiar.

LENTES AHUMADOS Y LOS ZARPAZOS DEL PUMA
Patricia trabajaba en la revista "Ercilla" y tenía dos niños cuando su padre, Sergio Verdugo fue secuestrado por efectivos de la Dirección de Inteligencia de Carabineros. Varios días después, su cuerpo fue encontrado en el río Mapocho con huellas de tortura. Entonces comenzó la investigación periodística más importante de su vida. Era julio de 1976. Dos décadas más tarde diría: "Nosotros hicimos todo lo posible".
Luego de tres libros quemantes, "Una herida abierta" (1979), "André de la Victoria" (1984) y "Quemados vivos" (1986), una tarde de 1989, "Los zarpazos del puma" estaba en la calle.
La verdad estallaba.
Patricia Verdugo había escrito esa historia, y lo había hecho con el dramatismo exacto, con la precisión de una obra maestra; sólo que todo era rigurosamente cierto. Una amiga la llamó: "Ven inmediatamente". Ya en la boca del Metro escuchó los gritos, el título de su libro del que se vendieron 100 mil copias sólo en las primeras semanas.
"Me dio susto. Me dio tanta sensación de terror, que saqué mis anteojos ahumados y me los puse, como si alguien pudiese reconocerme. Cuando yo podía caminar por el medio de la Alameda entre todos los libros, y nadie hubiera dicho ahí va la autora, pero igual me puse los anteojos ahumados para pasar entre todos, porque me daba pudor. Eso, pudor".
Tú siempre hubieras sido una periodista notable. Pero el asesinato de tu padre fue un vuelco...
El asesinato de mi padre me hizo más sensible a lo que sienten los otros. Quizás yo puedo haber aprendido a escribir mejor, para poder compartir eso. Porque ¡cómo decirles a los otros lo que significa eso!
¿Toda la vida fuiste súper woman, de no desmayar y no temer, o temer y pasar por encima del miedo?
Es que alguna vez, ante una amenaza más concreta, oí decir "vámonos al exilio", pero entre llorar con otros chilenos en Austria, ¡yo prefería llorar aquí...! Fue tan fuerte, tan fuerte, la fraternidad que hubo entre los que dábamos la lucha como pudiéramos... Yo creo que en el momento clave de la historia de los seres humanos se abren dos posibilidades: ser una buena persona, ética y moral, o ser un canalla. Cuánto lamento los que cruzaron la puerta de ser canallas, pero yo sé lo que se siente de cruzar la puerta de ser, de tratar de ser ético. Es una gran felicidad. Te permite mirar a los hijos a los ojos, cuando la pregunta es "mamá, papá, ¿qué hiciste tú en ese tiempo?". Mirarlos a los ojos.
En "Bucarest 187" dices: "Nosotros hicimos todo lo posible".
Sí. Eso no tiene que ver con Aylwin, sino con los familiares de las víctimas. Hicimos todo lo posible a pesar de que había un Presidente que creía que la justicia tenía medida, cuando la justicia es justicia y punto.
¿Cómo abrieron la puerta ética en una revista censurada?
En todas las revistas disidentes, algo siempre se quedó en el tintero de la censura. Pensábamos que se podía traspasar el límite, y entonces los directores tenían que medir, un mes de clausura, dos meses. Por eso yo no pude entender, cuando estalló el caso Arellano, cómo la revista "Hoy" mientras "Apsi" y "Análisis" lo llevaban en portada , pasó dos o tres semanas sin mencionarlo, porque el director era amigo del hijo de Arellano. ¡Imagínate! Me fui de "Hoy".
Las mujeres periodistas cumplieron un rol muy importante en este tiempo.
Como no podíamos hacer reportajes, ni emitir opiniones, todo se redujo durante un tiempo a puras entrevistas. ¿Cómo hacer la pregunta que permitiera que el general o el coronel dijera, se acercara, a lo que uno quería que contara? A un general, a un coronel, una periodista mujer le baja la guardia. Ya no es un soldado del periodismo el que entró. No. Es una mujer. Una mujer con quien a él le han enseñado a ser galán, amable. No lo puede evitar. Y, además, tiene que ser valiente. Si ella pregunta algo atrevido, él no puede quedar en menos. Jugamos a ese juego durante un tiempo, incluida la revista "Cosas". En los "setenta", el periodismo es nada más "que lo digan ellos", "ellos lo dijeron". Incluso los hacíamos revisar y firmar sus entrevistas.
¿La investigación sobre la muerte de tu padre fue un trabajo extremo?
Yo no quería hacerla. No podía hacerla. Pero nadie hizo el caso de mi papá. Qué habría dado porque una de mis amigas periodistas lo tomara. Hubo un momento en que había una jueza de probada honestidad, Dobra Lusic, y además un policía Héctor Arenas que se creía el rol del policía que tiene que encontrar la verdad, como en las películas. Y fui a Canadá para intentar que se extraditara al hombre que yo creo fue el hechor material...
Hasta ese punto llega tu libro "Bucarest 187".
Después pasaron otras cosas. El caso quedó cerrado por Amnistía. Simplemente hay un almirante, Troncoso, y un general, Brown Galleguillos, que están libres por las calles y no les ha pasado nada, no han tenido ni una hora de detención, y ellos participaron en el crimen de mi padre.
Tú cuentas en "Bucarest" que en las misas de la Vicaría de la Solidaridad se rezaba tanto por las víctimas como por los victimarios...
Todos eran víctimas, es verdad. Pero la impunidad es la violencia invisible de Chile. Estamos rodeados de hechos que producen ira. Duele estar pagándoles la pensión todos los meses a los que mataron a mi papá, a los que torturaron. Uno dice: perdón, ¿de qué se trata todo esto? Y esto tiene una razón política, la impunidad no es una casualidad, es el resultado del pacto. Tal como acaba de develarse que Lagos y la derecha hicieron un pacto para el indulto de los militares y no nos enteramos en su momento; fue un secreto de Estado. Bueno, así también hubo un pacto para que Pinochet no fuera tocado. O sea, Pinochet, de acuerdo a eso, debió morir como senador vitalicio. Fuimos nosotros los que les echamos a perder la fiesta... Que alguien de la UDI crea que salvó al país del marxismo, es obvio, pero que alguien del Partido Socialista vote por cosas que benefician a la UDI en materia de impunidad respecto a sus compañeros asesinados, eso es lo que no tiene explicación.
¿Cómo ves al país ahora?
Yo lo veo tenso; uno podía predecir un aumento de la delincuencia y de la impunidad de los delincuentes, a partir de la impunidad de Pinochet. ¡Cómo robaron, cómo mataron, y no tienen castigo! El castigo que estaba llegando a algunos era porque ya venía el indulto: no se preocupe, general; no se preocupe, coronel, le va a tocar a lo más un año; dos, porque ya viene el indulto. Nosotros no sabíamos. Nosotros celebrando que se haría justicia...
En la grabadora sonó un clic y Patricia preguntó la hora. Eran las doce, yo iba a esperar a un radiotaxi, ella iba al médico. Cuando nos despedimos, la escritora de "Los zarpazos del puma" me tomó las manos. Cartera al hombro, ojos negros y brillantes, sonrió guapa y tranquila, y me dijo con una voz bajita: "Dame energía".

miércoles, 2 de enero de 2008

Tom Hanks será el “Elvis rojo” que apoyó a Allende









El actor estadounidense Tom Hanks adquirió hace algún tiempo los derechos para llevar a la pantalla grande la vida de Dean Reed, un rubio cantante norteamericano que abrazó la causa comunista, cuestión que lo llevó desde la fama en la República Democrática Alemana hasta la depresión y la muerte. En el camino conoció Argentina, la Unión Soviética y el Chile de Salvador Allende, apoyando su campaña electoral, e incluso cantó "Venceremos" con los obreros en el Chile de Pinochet.
El estilo de Reed hacía recordar a un grande, a un rey. Por eso, fue conocido en la RDA como el Elvis Rojo, la antítesis perfecta del gran ídolo capitalista que triunfaba en los escenarios de Hollywood. Hanks le compró los derechos de la historia a su viuda Renate Blume, la última mujer con la que compartió antes de quitarse la vida.
Dean Reed, que alguna vez participó en las milicias del Líbano, actuó en películas propagandísticas del régimen germano-oriental de la República Democrática Alemana y se reconoció como uno de los mayores admiradores de Yaser Arafat, murió a los 48 años, el 16 de julio de 1986, sumergiéndose por última vez en el lago cercano a su casa de Berlín.
El actor Tom Hanks encarnará en el cine al denominado "Elvis Rojo", Dean Read, el cantante estadounidense que eligió vivir bajo el régimen comunista de la RDA y abrazó la causa revolucionaria conmocionado por la muerte de Salvador Allende.
Reed, aclamado por la República Democrática Alemana (RDA) como la antítesis anticapitalista del Presley de Memphis (EEUU), apareció muerto el 17 junio de 1986, con 48 años, en el lago a orillas de su casa, en los alrededores de Berlín.
Según ha explicado la propia Blume, en un documental dirigido por el alemán Leopold Grün, Reed sufría por entonces una fuerte depresión, se sentía "abandonado" por el público y echaba de menos su país, al que había dado la espalda décadas atrás.
Se le conoció como el Presley "rojo" porque en sus inicios buscó la fama apuntalado en un voz y un estilo similares al de Memphis.
Nacido en Colorado, en 1938, se hizo célebre entre el público de la RDA como héroe que renegó de EEUU para abrazar el comunismo.
Aprendió español en el Chile de Allende, luego pasó un tiempo en Argentina, de ahí fue a la Unión Soviética y luego a la RDA.
Volvió a Chile, ya con Pinochet, para entonar con los mineros un legendario "Venceremos", en 1983, y estuvo entre los fervientes admiradores de Yaser Arafat.

Spielberg llevará al cine historia de imitador de Elvis que triunfó en Chile
El director de "Munich", junto a Tom Hanks, pretende realizar una cinta sobre la vida de Dean Reed, el "Elvis Rojo", proyecto paralelo a un documental alemán cuyos responsables se encuentran trabajando en el país.

Steven Spielberg y Tom Hanks compraron los derechos del filme y ya se han asegurado testimonios exclusivos sobre el artista para llevar su vida a la gran pantalla en un futuro cercano.

En lo inmediato, un grupo de realizadores alemanes se encuentran en Chile para recopilar material sobre el denominado "Elvis rojo".

El recorrido fílmico partió en Alemania, donde murió el artista hace 20 años y ha traído a Chile a su realizador, el germano Leopold Grün, en busca de nuevas pistas sobre la extravagante historia.

"En Alemania del Este tuvo éxito con sus discos. Para nosotros no era especialmente simpático en realidad por ese lado, pero cuando empezamos a investigar nos pareció una figura realmente fascinante", señaló el director a Libre Acceso.

"Primero comenzamos en nuestro país y después nos dimos cuenta de que en realidad el Dean Reed más interesante era el que había vivido afuera, sobre todo en países como Chile y Argentina", sostuvo.

"Aquí (en Chile) fue realmente una estrella. Aquí nos hemos dado cuenta del personaje que fue", sostuvo Leopold Grün.

La historia de Dean Reed

Nacido en Colorado en 1938, Dean Reed llegó a Latinoamérica con poco más de 20 años, en busca de la popularidad que, por su total falta de talento, no pudo conseguir en Estados Unidos.

Bien parecido y angloparlante, sus pésimos covers del rey del rock fueron, sin embargo, bien recibidos por el público chileno, que lo transformó en un ídolo de los años sesenta.

Con constantes viajes a Chile y convertido en un ídolo de masas, su vida cambió para siempre a fines de los años sesenta, tras visitar una población marginal de Santiago.

De ahí en adelante su creciente consciencia social le haría participar de la campaña de Salvador Allende, hacer amistad con los exponentes de la Nueva Canción Chilena e incluso efectuar acciones de protesta, tal como señaló la diputada Isabel Allende.

"A mí me llamó mucho la atención como este joven que llegó en los 60, que era una estrella de rock muy popular y muy buen mozo fue empapándose de todo el proceso que se iba viviendo en Chile, de los movimientos sociales, de la participación y el canto popular", indicó la parlamentaria.

"El episodio quizás más notable es cuando él, frente al consulado norteamericano (estadounidense) lavó una bandera norteamericana como una señal de protesta por las intervenciones de Estados Unidos en Vietnam", dijo la hija del derrocado presidente.

Residente de Alemania Oriental, Dean Reed conoció de lejos los alcances del Golpe de 1973, que llegó mientras él mientras triunfaba en Europa del Este.

De todas formas apoyó económicamente algunas acciones de la resistencia chilena, y hasta viajó personalmente a Chile en 1983, para participar en algunas acciones de protesta, que le significaron la expulsión.

Las dudas sobre su deceso

Hombre atlético y de buena salud, la muerte de Dean Reed en junio de 1986 se convirtió en un misterio, al aparecer ahogado en un lago de poca profundidad y sin rasgos de alcohol o enfermedad previa.

Esta situación también formará parte de la trama del documental alemán "El Elvis rojo", que recuperará testimonios de la época, imágenes de archivo e importantes datos biográficos, todo condimentado por la música del mismo Dean Reed pero modernizada y arreglada por el realizador del filme.

viernes, 20 de abril de 2007

La desconocida faceta empresarial de Salvador Allende




Entre 1951 y 1958, el ex Mandatario socialista no sólo fue senador por Tarapacá y dos veces candidato a la Presidencia de la República, además participó en la propiedad de la compañía Pelegrino Cariola y llegó a la presidencia del directorio de Vibrocret.


Marily Lüders y Bernardita Aguirre

Accionista y director de una empresa privada dedicada a la importación y exportación, y presidente del directorio de una compañía de materiales de construcción fue en la década del 50 el ex Presidente Salvador Allende.

"El Mercurio" descubrió documentos que revelan la cara empresarial del ex mandatario socialista (1970-1973), quien, mientras encabezó el Gobierno, entró en colisión con el mundo empresarial y estatizó grandes compañías.

Hurgando en el Archivo Nacional y después de entrevistar a varios herederos de empresarios, que en los años 50 destacaron en Valparaíso y Santiago, descubrimos que Allende fue accionista y director de la importadora y exportadora Pelegrino Cariola, cuyas oficinas centrales estaban en el puerto.

¿Qué hacía un médico y político en el directorio de una empresa privada? No se sabe a ciencia cierta cómo Allende llegó a esta compañía, fundada en 1942 por los herederos del empresario Pelegrino Cariola: Arturo y Raquel Ruiz de Gamboa Cariola. Su hija Isabel Allende reconoció que podría ser por amistad con Arturo, aunque destacó que la participación de su padre "fue ínfima".

De la empresa importadora fueron accionistas varios destacados vecinos del puerto, como Carlos Urenda Trigo, padre del ex senador de la UDI Beltrán Urenda, quien siendo joven fue abogado externo de la compañía. También figuran Alfonso Vallebona del Río, dedicado junto a otros descendientes de italianos al despacho de aduana, embarques y compra y venta de productos, y Alfonso Gubler, abogado radical, descendiente de alemanes.

Uno de los hilos de la investigación sobre el rol del ex Presidente en la empresa privada nace del libro del historiador Víctor Farías "Salvador Allende: el fin de un mito", en el que menciona que él estuvo en la sociedad salitrera Pelegrino Cariola. Allende sí fue empresario, pero sus acciones no estaban en una gran salitrera, sino que en una empresa mediana dedicada al comercio en Valparaíso.

El tema no era incompatible con su labor parlamentaria, pero lo que sí llama la atención es que esto no se condice con su discurso crítico contra los empresarios acumuladores de capital.

Utilidades millonarias

Los documentos que mantiene de la compañía el Archivo Nacional contienen balances y reuniones de directorio que demuestran que las ganancias de Cariola eran importantes.

En 1951, las utilidades líquidas llegaron a $7,5 millones ($288 millones de hoy); en 1955, a $33,8 millones ($236 millones de hoy), y en 1957, a $27 millones ($116 millones hoy). La actualización de las cifras las hizo el Economic History and Cliometrics Program (EH CLio Lab), de la Universidad Católica, considerando IPC a diciembre y corrigiendo por unidad monetaria.

Parte de los dividendos provenían de las rentas de una veintena de inmuebles ubicadas en el cerro La Merced, a las que se suma la oficina ubicada en calle Blanco. Los bienes raíces en 1957 fueron avaluados en $71 millones, lo que hoy son $309 millones (EHCLio Lab).

El resto de las utilidades venían de la venta de productos importados. Pelegrino Cariola trajo a Chile whisky, discos, productos Coleman, Eveready y las famosas tornamesas y tocadiscos Garrard.

Allende director

En medio del ajetreo del puerto, un total de 59 personas, entre obreros y empleados, trabajaban en Pelegrino Cariola cuando Allende llegó como accionista en 1952.

En esa época él ya había sido diputado por Valparaíso y senador por Valdivia, y se preparaba para correr la primera de sus cuatro carreras hacia la Presidencia de la República en 1952, cuando perdió frente a Carlos Ibáñez del Campo.

El ex Presidente socialista tenía el 0,28% de las acciones de la compañía, justo la cantidad que le permitía optar a un puesto en el directorio.

Allende nunca asistió a una reunión de directorio ni ordinaria ni extraordinaria. Pero cada dos años era reelegido por la unanimidad de los accionistas para dirigir la compañía.

Pese a su ausencia, Allende recibía una remuneración que en 1956 la empresa declaró que ascendía a $150 mil (hoy $760 mil, según EHCLio Lab). A lo que se suman los dividendos que anualmente repartía la firma.

En 1958, Allende vendió sus acciones y salió de la empresa. Cuatro años después, Cariola cerró su oficina en el puerto y se trasladó a Santiago.

Según un libro de la Superintendencia de Valores y Seguros, la empresa puede funcionar hasta 2050, pero no hay rastros de que siga operando.

Presidió el directorio de una firma de construcción

En el rubro de la construcción también participó Salvador Allende. Entre 1951 y 1957 fue presidente del directorio de Vibrocret, compañía que fabricaba y vendía materiales de cemento para la construcción. Entre ellos, soleras, postes, pastelones y muros prefabricados.

La empresa había sido creada en 1948 por las familias Pascal y Salvatore. El ingeniero Jorge Pascal y el descendiente de italianos Ernesto Salvatore, su cuñado, dieron los primeros pasos.

En 1951 la empresa se hizo mixta cuando entró a la propiedad de la compañía Enconapo S.A., filial de Corfo.

Ese año los privados y la Enconapo eligen de común acuerdo como presidente del directorio a Salvador Allende, cercano a la familia Pascal, ya que su hermana Laura estaba casada con Gastón Pascal, hermano de Jorge. También era de confianza del gobierno, en 1951 Allende era senador por Valdivia.

Un documento con membrete de Vibrocret consigna que el directorio de la sociedad mixta Vibrocret "estaría formado por tres directores de cada grupo y un presidente designado de común acuerdo. Primer presidente: don Salvador Allende, quien mantuvo el cargo hasta 1957".

Beltrán Urenda y Raúl García de la Huerta, hijo de un gerente de la compañía, recuerdan la foto de Allende en la galería de presidentes del directorio. Un abogado de la firma aclara que Salvador no fue accionista y que por su presidencia en el directorio no recibía sueldo.

Allende también fue parte del directorio de Laboratorio Chile. "No tuvo acciones de Laboratorio Chile, Allende fue director en calidad de representante del Estado de Chile", aclara Víctor Pey.